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Abro la puerta de “mi” Dodge Challenger Hellcat color verde sublime, ajusto el asiento, espejos, abrocho el cinturón de seguridad, piso el freno y despierto los 707 caballos que viven bajo el cofre en el motor V8 6.2 litros supercargado, despiertan como si estuvieran durmiendo tranquilamente en un establo y alguien hiciera sonar una guitarra eléctrica sorpresivamente a todo volumen, el sonido es brutal, al calmarse, logro escuchar el ronroneo del gato del diablo, así podríamos traducir el nombre Hellcat de este muscle car; al frente, el largo y alto cofre domina la vista, pongo la palanca de 8 velocidades en Drive, coloco mis dos manos al volante forrado en piel, lo sujeto con fuerza pues sé que este auto es famoso por sus reacciones no aptas para inexpertos.

Comienzo a acelerar un poco mientras con mi pie izquierdo presiono el pedal de freno, la parte trasera empieza a dar señales de vida propia y libero el freno a la par que acelero totalmente y todo sucede más rápido, es una fiesta, es el apocalipsis, el auto te pega al asiento como pocos, la parte trasera colea queriendo ir más rápido que tú y los 707 caballos dentro del cofre gritan en coro, se escuchan los cambios, el escape ruje, suena como trompeta de apocalipsis, todas las personas que están alrededor se detienen y no; yo no manejo el Dodge Challenger Hellcat, soy un simple accesorio dentro de él, el gato del diablo ya despertó y cuando me doy cuenta voy circulando excesivamente rápido, pero si hace unos segundos apenas estaba arrancando pienso dentro de mí, ahora voy muy rápido y no quiero dejar de acelerar, el auto me pide que no suelte el acelerador, “NO, NO LO SUELTES”, me grita, me exige, le doy un poco más y quisiera estar en una recta interminable para ver hasta dónde puedo llegar con esta máquina que ha cumplido una de las fantasías por no llamarlo sueño inapropiado de todo amante de los autos, el tener bajo su mando un verdadero deportivo con historia y potencia sin igual.

motor

Una vez que logro detener a esta joya gracias a sus discos de competencia con calipers de 6 pistones es momento de volver a dormir al gato del diablo y analizarlo, finalmente para eso lo tenemos para analizarlo y decirles que encontramos en él.

Bueno, por dentro tenemos un renovado interior, digno del precio de este coche, piel “Laguna” en tono camel, plásticos de buena calidad, una pantalla de gran tamaño domina el centro del tablero con el sistema UConnect que permite controlar y ajustar algunas partes del auto, incluso el modo ECO, si, de vez en cuando le gusta ser amigable con el ambiente, o por lo menos no tan indecente.

Los esfuerzos de parte de FCA por mejorar la calidad y percepción de sus autos son notorios, no por nada se le ha reconocido como uno de los mejores deportivos en Estados Unidos.

interior

Es un auto bastante más cómodo de lo que pudiéramos pensar, circular con el a marchas civilizadas es algo muy sencillo gracias a la transmisión de 8 velocidades que se adapta inmediatamente para ofrecernos otra experiencia de manejo, esa que nos recuerda a los grandes autos americanos de los 70, incluso contamos con elementos como espejos de vanidad que le permiten a tu acompañante (que con este auto bien puede ser una joven Pamela Anderson) irse alistando para ti.

Por fuera el diseño es totalmente retro y logran con mucho éxito incorporar tecnología moderna como los faros bi-xenon e iluminación LED con unas formas totalmente alusivas a los muscle car originales, pareciera que tomaron un viejo Challenger y lo trajeron al futuro.

Los rines de 20 pulgadas son impactantes, no tanto como los frenos de competición que tienen el tamaño de cualquier pizza familiar imaginable. Controlan con bastante decencia los 707 caballos de nuestro Challenger.

En fin, solo esperamos poder tener otro Hellcat que nos queda pendiente y que tiene un formato un poco más familiar, el Charger que estoy seguro nos brindara la misma emoción que este Challenger.

El precio es una ganga, $1,009,000 pesos, lo es para un auto que te da tanto en emociones, sentimientos, sonrisas, adrenalina, si, por eso te compras algunos otros deportivos, si, es un Dodge, si… lo que quieran, pero si fuera millonario, ya tendría uno en mi cochera.

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