El Chevy C2 ha sido de los productos más emblemáticos de la marca en México, cuando llegó la primera generación procedente de Europa lo hacía solo como “Chevy”, algo curioso pues en Estados Unidos a Chevrolet se le dice así.

En los años 90 cuando llegó la primera generación fue toda una revolución, se convirtió en el primer auto que realmente podía ser un sustituto para el Volkswagen Sedán, un auto accesible y de corte juvenil.

Los colores, típicos de los años 90 eran llamativos, vibrantes y su importancia fue tanta que rápidamente surgieron talleres especializados en sus reparaciones y mantenimiento, algo que solo sucede cuando hay un gran mercado.

Desde luego llegaron diferentes tipos de carrocería, el hatchback de 3 y 5 puertas, sedán llamado Monza y la versión vagoneta o station wagon y pick up, una de las cosas que más llamaba la atención era la pequeña pantalla en la parte superior al centro del tablero que daba información de la computadora de viaje.

“Recuerdo mucha gente que se asustaba diciendo que las llantas estaban tan pegadas a la parte trasera que si pasabas un tope rápidamente podían desprenderse.”

A 10 años de su presentación en México, el modelo era tan importante para la marca que se puso a trabajar al equipo de ingeniería y diseño en una actualización que pudiera mantener con vida por más años al modelo, ahí nace Chevy C2.

El equipo de mexicanos se encargó de diseñar y poner a punto el último auto con México en la mente, es decir, todos los autos que nos llegan actualmente son adaptados a nuestro mercado, pero no están concebidos con nosotros en mente.

Sin embargo, Chevy C2 era puesto a punto por mexicanos pensando primero en los mexicanos y luego en otros mercados. La marca decidió intervenir estéticamente al modelo, con un frente nuevo, ópticas modernas, renombre de las versiones, rines modernos, una tapa de cajuela más elaborada y calaveras rediseñadas.

El interior es donde más se sentía el cambio, la marca cambió prácticamente todo, al subirte te sorprendía el interior en dos tonos, negro y beige claro, un rediseño de volante, botones, cuadro de instrumentos, paneles de las puertas y tapicería, la percepción de salto cualitativo era evidente, tanto que fue un éxito en ventas para la marca.

Estamos hablando de un modelo que había recibido no solo Botox, sino una operación estética mayor, con los suficientes elementos para ponerlo de nuevo en los primeros lugares de ventas a nivel nacional.

Para ese entonces ya estaban a la venta modelos como el Corsa y Corsa sedán, que en realidad era la siguiente generación en Europa, sin embargo, la marca decidió posicionarlo un poco por encima para competir con el nuevo Fiesta por ejemplo, mientras que Chevy C2 quedaba como acceso a la gama.

De 2009 a 2013 la marca actualizó al modelo, sin embargo, ya no tuvo el mismo impacto en el mercado, había nuevos competidores y por más que se trabajara en actualizar al modelo con servicios como OnStar la gente ya buscaba algo nuevo y un auto que no los hiciera sentir que estaban en la base de la pirámide.

La historia del Chevy C2 está ligada a México, tal vez la marca nunca se imaginó el impacto que iba a tener en nuestro país cuando tomó la decisión de traerlo por primera vez, un mercado totalmente influenciado por Estados Unidos adoptando como propio uno de los autos más pequeños de Europa.

Algo que ninguna marca ha podido lograr de nuevo, de hecho, el equipo que se encargó de dicha transformación fue disuelto con el tiempo, Brasil es el país latinoamericano que ha logrado una historia similar con Ford Ecosport y ahora con Volkswagen Nivus, pero México está lejos de volver a tener un logro así.

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